ANHELARIUM collection



La nuestra fue una casi historia. La historia de la mujer que no se atrevió. Del pétalo perdido y de un tiempo verbal sin conjugar.
 Entrar a esta casa es cruzar por la puerta del pasado —días de verano que se sienten ahora tan lejanos— sus muros trazados por cicatrices, sus ventanas con vista al infinito. Extraña familiaridad que perduró a través de los años.
Deambulo por una casa donde los recuerdos caminan conmigo. Una dosis de nostalgia. Nostalgia por un tiempo que nunca viví.
Cierro los ojos y veo llover en rosa, fragmentos de pétalos destinados al olvido. Misdedos acarician la memoria, flores pálidas que se desvanecen frente a mí.
El fantasma de mi primer beso vive en esta casa. Tantas preguntas que quisiera hacerle, tantas respuestas que ya no tendré. Dos extraños en el presente con una mirada en común en el ayer. Dos pétalos en los ojos para seguir soñando.
Fuimos señales, somos una historia inconclusa. Mis pasos son el eco de sus huellas. Pétalos que se desprenden. Espejismos de palabras que jamás pronuncié, momentos perdidos que ya no vuelven.
Estar aquí es nostalgia, pequeño espacio del destino que compartimos, es ese último instante en esta casa que me susurra que nunca debí haberme ido.
 Y al abrir los ojos siento los pétalos convertirse en polvo, partículas sin vida que bailan a mi alrededor, brillo efímero bajo una tarde de sol.
 Salir de esta casa es volver por la puerta del pasado, es darme cuenta que una parte de mí jamás va a decirle adiós a una vida que pudo haber sido, a una vida que no ocurrió.

- Mariana Narváez, 2018.